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Montecristi, esplendor histórico y su singular belleza

Montecristi, ubicada en la región Noroeste de la República Dominicana, es una de las  31 provincia del país y fue una fundada por Nicolás de Ovando en 1506 y, más luego, el 30 de mayo de 1533, repoblada por Juan de Bolaños y unas 60 familias canarias, y posteriormente, cuando las Devastaciones del gobernador Antonio Osorio, en 1606, conjuntamente con Puerto Plata el asentamiento humano fue despoblado para fundar a Monte Plata.

En 1879, Montecristi fue refundada como Distrito Marítimo, y fue eregida en provincia en noviembre de 1907, designándose como capital a San Fernando de Montecristi.

El siglo XIX, principalmente en su último cuarto, fue el período de mayor esplendor de Montecristi, constituyéndose en importante ciudad marítima, comercial y económica. La ciudad estuvo a la vanguardia en muchos de los adelantos de la época: primer acueducto, primer ferrocarril y primer teléfono, y también tuvo la audacia de emprender la gran tarea de desviar el cauce del río Yaque del Norte, que había perdido su curso inicial cuando el cataclismo de 1802.

Montecristi fue una ciudad próspera que atraía gente no sólo de Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata y otras comunidades, sino también a extranjeros (ingleses, franceses, españoles, chinos, estadounidenses, sudamericanos e isleños de las otras antillas), por lo cual “funcionaban consulados de los países más importantes”.

Hasta Montecristi llegó el apóstol cubano José Martí para hacer contacto con el Generalísimo Máximo Gómez y juntos firmar el Manifiesto de Montecristi, preámbulo de la Guerra de Independencia de Cuba, el último reducto de España en América.

El progreso de Montecristi se debió, entre otros factores, a la existencia de la Casa Jiménes, propiedad del ex presidente Manuel, quien expandió su comercio por Cabo Haitiano, Puerto Príncipe y Europa, especialmente en Hamsburgo, Alemania.

A causa de ese intercambio comercial con los alemanes, Montecristi se benefició de su desarrollo técnico e industrial. La industria textil y otras industrias demandaban de materias primas que existían en la República Dominicana, como el campeche, guatapanal, aroma, etc., y otras como miel, pieles y cera, actividad económica que originó un activo mercado de exportación, el cual se completaba con el mercado de importación constituido por productos manufacturados (telas, máquinas, lozas, zinc, zapatos, etc.)”.

La Casa Jiménes posteriormente pasó a ser administrada por Juan Isidro Jiménez, hijo de Manuel Jiménez, y que luego llegó a la presidencia de manera efímera. Doña Emilia Jiménes, hermana de Juan Isidro Jiménez, casó con  Rafael Rodríguez Camargo, y tuvieron a su cargo la conducción del negocio.

Numerosas familias ricas de Montecristi, como los Espín y los Rivas, estuvieron vinculadas con las exportaciones de productos y la construcción de la primera locomotora traída al país y que fue utilizada en el transporte de traviesas de campeches hacia el puerto.

“Era tanta la actividad del puerto de Montecristi, apuntan los historiadores, que el muelle figura entre uno de los tres más importantes de la República Dominicana.

La declinación económica de Montecristi comenzó con la disminución de la demanda de esas materias primas en Europa, las dificultades que confrontaba la Casa Jiménes por la actitud que el dictador Ulises Hereaux (Lilís), rival político de Juan Isidro Jiménes, y después el período de recesión económica a causa de la Primera Guerra Mundial. El declive de Montecristi tuvo sus efectos negativos en toda la región Noroeste del país, registrándose un estancamiento de la producción y del comercio, pero, más reciente en el tiempo, con el inicio de los mercados binacionales entre Haití y la República Dominicana, Dajabón cobró un empuje y un desarrollo inusitados y Montecristi fue convirtiéndose en un testigo del progreso de su vecino al tiempo. El clima de la provincia es semiárido con una temperatura promedio de 26.5 °C y un promedio de precipitación de 700 mm.

La evaporación media es 1800 mm. Eso determina el gran déficit hídrico en la zona. Influyen principalmente los vientos alisios que soplan desde el Noreste. La precipitación es más alta en la parte oriental del parque donde los vientos chocan con la Cordillera Septentrional y descarga sus aguas.

Lo mismo aplica a la zona de Manzanillo. Los mismos vientos chocan con la Cordillera Central y su prolongación Massif du Nord en Haití. El efecto se siente sobre todo en el pie de monte cerca de Loma de Cabrera y Dajabón, pero también, a menor grado, en Manzanillo.

Los huracanes y tormentas tropicales inciden poco en el área de Montecristi, sin embargo, sus lluvias pueden causar crecientes y desbordamientos en el Río Yaque del Norteafectando también su desembocadura. Los sedimentos que trae el río afectan además los arrecifes de la zona. Durante el invierno llegan algunos frentes fríos desde Norteamérica, con bajas temperaturas y fuertes vientos de componente Norte. Además es común el fenómeno del mar de fondo: corrientes frías que vienen bajando desde el Ártico por el fondo marino y emergen cuando chocan con la plataforma insular.

Montecristi tiene una hermosa tradición de carnaval popular, muy singular y extraordinariamente simbólico, expresado privilegiadamente en Los Toros como personaje central, que se dramatiza con sus enfrentamientos con Los Civiles. Estos consisten en un verdadero duelo con foetes (látigos de cabuya con su rabiza entretejida), con los que se procura azotar o golpear al oponente, atemorizarlo y en última instancia, romperle la careta al toro o derribarlo. Como “los civiles” tienen sus rostros desprotegidos, entre ambos bandos establecieron una regla que prohíbe a los toros lanzar foetazos a las caras de los civiles, o sea por encima de los hombros; en caso de violación, el toro que lo haga recibe la rechifla del público y se le llama la atención para que pida disculpas a su oponente y a comprometerse a no repetir esa mala acción.

Los Toros tienen el rostro cubierto con una máscara de lechón (cerdo), llamada careta (moldeada con varias capas de papel encolado) y usan vistosos trajes de colores, revestidos en su interior con material para protegerlos de los azotes de sus contrarios. Los Civiles en cambio, deben usar pantalones cortos y ropa normal. El civil que desafía a un toro, en un duelo individual y despojado de su camisa o camiseta, demuestra gran valentía y es aclamado por los entusiastas espectadores, quienes entre gritos lo levantan en hombros, escogiéndolo como el líder de los civiles por su coraje. Generalmente los brazos y espaldas de los civiles se llenan de ramalazos y cicatrices, que curan en unas cuantas semanas.

El ganador del encuentro es quien soporta con mayor éxito los embates del contrario o quien consigue derribar a su oponente.

Muchas otras tradiciones pintorescas pueden observarse en la celebración del carnaval en Montecristi, como la divertida Roba la Gallina, popular entre grandes y chicos. Este personaje usando pantalones cortos, piernas pintadas de blanco, cara cubierta de vistosos colores, sombrero muy adornado, con su inseparable sombrilla medio destartalada, camina de un lado a otro voceando: “Roba la Gallina” y un numeroso séquito de niños responde “Palos con ella”, repitiendo ininterrumpidamente; siguiendo con la expresión: “Cundi macundi” y los niños responden “Cundillé”. Recorren las principales calles del pueblo, se detienen frente a algún personaje importante en los negocios o de la política, e improvisan algún verso agradable para recibir la recompensa (monedas o golosinas) que será lanzada al aire y así los niños ven compensado su coro. Símbolos mágicos-religiosos de purificaciones, de valor, de machismo, de relaciones, le dan identidad al carnaval de Montecristi. Dentro de las tradiciones de la provincia, se destacan las fiestas patronales de San Fernando, que se celebran cada 30 de mayo con actos religiosos, y las fiestas Patronales de San Lorenzo en Guayubin, donde se reúnen los residentes con los ausentes a disfrutar de encuentros deportivos, bailes, corridas en sacos, torneos de pesca, etc.

También la celebración del día la virgen de Las Mercedes el 24 de Septiembre, día de San Juan Bautista, los días 24 de junio y el Carnaval de los Toros, eventos que son muy concurridos.

Cabe destacar que uno de sus principales patrimonios culturales es la primera pirámide de división territorial entre República Dominicana y Haití.

Su división política está representada en los siguientes municipios: San Fernando de Montecristi, la capital de la provincia, Villa Vásquez, Pepillo Salcedo (Manzanillo), Castañuelas, Las Matas de Santa Cruz y Guayubín, que a su vez tienen los distritos municipales de Villa Elisa, Hatillo Palma, Cana Chapetón y Palo Verde.

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