Actualidad
Home / HISTORIA / A 52 AÑOS DE UN GOLPE INFAME: LECCIONES PARA LA HISTORIA.
A 52 AÑOS DE UN GOLPE INFAME: LECCIONES PARA LA HISTORIA.

A 52 AÑOS DE UN GOLPE INFAME: LECCIONES PARA LA HISTORIA.

imageCada 25 de septiembre, desde aquel golpe de Estado que derrocó al gobierno de Juan Bosch, la nación dominicana debería hacer un ejercicio colectivo de recuento y reflexión. Y, por supuesto, no se trata de cumplir formalmente una jornada de rememoración histórica, sino de propiciar un análisis profundo y crítico sobre los derroteros tomados por la nación y el mundo, de 1963 al presente.

Han pasado 52 años de la noche infame en la cual, apelando a la traición y la violencia de las armas, los círculos más reaccionarios de la oligarquía nacional, alentados y respaldados por los sectores más retardatarios de las Fuerzas Armadas, la Iglesia católica y el imperialismo yanqui, echaron por tierra, no solo la voluntad popular, expresada en las urnas que habían otorgado la presidencia a Juan Bosch y al PRD, con el 60,2% de los votos, sino también a la Constitución y al proyecto de nación que ya se vislumbraba, en los apenas siete meses del gobierno derrocado.

El golpe del 25 de septiembre de 1963 no solo fue para derrocar un gobierno, frenar el supuesto avance del comunismo y evitar una “segunda Cuba”, como proclamaron a los cuatro vientos los golpistas y sus voceros mediáticos, sino, y ante todo, para evitar que se instaurase en el país una verdadera democracia participativa, con las transformaciones económicas y sociales que ello implicaba. Se derrocó un intento de transformación de las ya para entonces carcomidas relaciones de poder en República Dominicana, y se impidió que las élites nacionales, siempre, y hasta hoy, de espaldas a las mayorías, indiferentes a la pobreza y el subdesarrollo, vende patrias de nacimiento, perdiesen ni siquiera una ínfima parte de sus ventajas y privilegios.

Los mismos que acusaban a Bosch de haber introducido en la política nacional “el odio entre las clases y la lucha de clases”, dieron una inolvidable lección de odio de clases cuando se enrolaron en la aventura golpista. Ese golpe no solo derribó la incipiente institucionalidad democrática en el país, sino que sacó a la sociedad de su cauce natural, fertilizando el terreno sobre el que floreció, y florece en nuestros días, la pobreza, la exclusión, la falta de democracia, la entrega de la soberanía nacional al voraz capital foráneo transnacional, la corrupción rampante, la delincuencia y el tráfico de drogas.

El 25 de septiembre de 1963, ante el altar nacional, la oligarquía dominicana y sus valedores foráneos sacrificaron el futuro de la patria por mantener intocables sus riquezas y privilegios. El tipo de sociedad que desde entonces se instauró entre nosotros, está pidiendo a gritos una renovación.

Las lecciones históricas que se desprenden de aquellos trágicos sucesos son obvias, pero se ha trabajado, y se trabaja, por ocultarlas al pueblo. Solo repasando colectivamente aquellos hechos, con todas sus aristas; juzgando moralmente a los protagonistas; desterrando la impunidad y el olvido; proyectando el pasado hasta el presente y el futuro, es que sacaremos alguna utilidad de lo sucedido.

Las sombras de aquel nefasto 25 de septiembre se proyectan hoy sobre la realidad nacional. Pero también la integridad, el decoro, la capacidad de sacrificio y la entrega al bien colectivo de hombres y mujeres dignos, como aquel presidente derrocado y en poder de los golpistas, que fue capaz de legarnos estas palabras inolvidables, en momentos de incertidumbre y dolor:

“Ni vivos, ni muertos; ni en el poder, ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto, y nos opondremos siempre, a los privilegios, el robo, la persecución y la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y desarrollar su democracia, con libertades humanas, pero también con justicia social… Los hombres pueden caer, pero los principios no”

Que sea ese el espíritu que siempre anime a dominicanos y dominicanas este día: el de lucha por los derechos conculcados; el de rebeldía ante la exclusión y la pobreza; el que demanda que la justicia social, tantas veces postergada, no sea una simple consigna electoral, sino una realidad entre nosotros.

Así lo habría querido aquel presidente del pueblo, derrocado por traidores, corruptos y ambiciosos.

Cumplamos ese mandato.

Miguel Mejía,
Secretario General

ORGANIZACION MARXISTA-LENINISTA

Leave a Reply

Scroll To Top